viernes, 10 de junio de 2016

'Odio a los indiferentes'

Antonio Gramsci

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"Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes.

La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia.

Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?

Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.

Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la conciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes."

11 de febrero de 1917
Traducción Hugo Mancuso para marxismo critico

jueves, 9 de junio de 2016

'La sociedad del cansancio'

Byung-Chul Han

Mis libros sacuden el sobrentendido en el que muchos se han acomodado.
Concentran la atención de la gente en la parte interior fea,
la que se oculta tras la bonita fachada.
Dejan al descubierto ilusiones fatales.
«Aguafiestas» sería un término demasiado suave.

Tengo en mis manos, desde hace un tiempo, un pequeño libro que viene a ensayar respuestas a muchas de las preguntas que yo, y espero que muchos otras/os, nos hacemos y que están relacionadas con los males del presente. No es coincidencia que el autor sea filósofo y si, es de origen coreano,  pero reside en Alemania.

Este filósofo de nombre difícil de pronunciar, argumenta que en lo que llevamos del siglo XXI, ciertas enfermedades 'neuronales' definen el panorama patológico. La depresión, el TDAH (trastorno por déficit de atención por hiperactividad, el SDO (síndrome de desgaste ocupacional), son enfermedades causadas por un exceso de positividad, y dirá "El agotamiento, la fatiga y la asfixia ante la sobreabundancia [...] consisten en manifestaciones de una violencia neuronal." [p. 19 y 20]

Esta violencia se despliega en una sociedad permisiva y pacífica y es poco visible. Como es la violencia de la positividad, carecemos de anticuerpos que nos protejan. Así, frente a un enemigo exterior se pueden generar anticuerpos, pero no podemos hacerlo contra nosotros mismos.La sociedad del siglo XXI, es una sociedad del rendimiento caracterizada por el poder sin límites y nosotros, los que la habitamos,  somos 'sujetos de rendimiento', somos unos emprendedores de sí mismos. Es un imperativo, el del rendimiento, que termina enfermando a las personas. El hombre trabajador se explota a sí mismo, voluntariamente, sin ningún tipo de coacción exterior: "es al mismo tiempo, verdugo y víctima." [p.30]

Todo se viene abajo para este sujeto del rendimiento en el momento que éste ya no puede poder más. "Este no-poder-poder-más conduce a un destructivo reproche de sí mismo y a la autoagresión." [p. 31] Estamos frente a una humanidad que dirige la guerra hacia sí misma. 

Byung-Chul Han hace hincapié en que el neoliberalismo actual recurre a un «sistema de dominación que, en lugar de emplear el poder opresor, utiliza un poder seductor, inteligente (smart), que consigue que los hombres se sometan por sí mismos al entramado de dominación».abc cultural

Es por ello, y más, que argumenta por qué hoy no es posible la revolución, en un artículo publicado en el diario El País:

"Es importante distinguir entre el poder que impone y el que estabiliza. El poder estabilizador adquiere hoy una forma amable, smart, y así se hace invisible e inatacable. El sujeto sometido no es ni siquiera consciente de su sometimiento. Se cree libre. Esta técnica de dominación neutraliza la resistencia de una forma muy efectiva. La dominación que somete y ataca la libertad no es estable. Por ello el régimen neoliberal es tan estable, se inmuniza contra toda resistencia porque hace uso de la libertad, en lugar de someterla. [...] Uno emplea violencia contra sí mismo, en lugar de querer cambiar la sociedad. La agresión hacia el exterior que tendría como resultado una revolución cede ante la autoagresión." El País

Y termina su argumentación: "No se forma una masa revolucionaria con individuos agotados, depresivos, aislados."






viernes, 27 de mayo de 2016

Pequeños poemas


Silvia Baron Superville

cambié de sitio
la fotografía
a fin de liberar
su mirada
de la mía






'Cuento para antes de dormir' 
de
Anton Ebert
(1883)





Cuando se muestra a las mujeres leyendo, en general se lo ha hecho en espacios interiores o domésticos. Como dice Guillermo Solana, esto es así porque de esta manera "ellas pueden vivir su vida a través de otras vidas". La lectura es placer, es libertad y es, al mismo tiempo, prohibición.

Qué se lee, qué se debe leer, cuándo se debe leer, quién debe leer, son algunos de las interdicciones que se nos hace. Pero las mujeres saben mucho de resistencia y de rebelión.

Este precioso cuadro no habla de una lectura silenciosa y solitaria, hecha a hurtadillas, sino todo lo contrario, nos habla de un placer compartido. Mirar las caras embelesadas de los niños!


martes, 10 de mayo de 2016

Otra magnífica miniatura: Mozart de camino a Praga

Con los años he desarrollado una cierta fascinación por cierto tipo de libros...Algunos los llaman 'novelas cortas' y otras, como Rosa Montero, las llaman 'miniaturas' o 'novelas pequeñitas'. Goethe las llamó Novelle, y las caracterizaba como "un acontecimiento inaudito que ha tenido lugar'.

Como suele sucederme, muchos libros caen en mis manos por azar. Ciertamente, otros los busco con ahínco, pero los que llegan casi casi por sorpresa son los que me atrapan vorazmente. Este librito apareció así, por azar. No siquiera se cómo llegó a mí, estaba en mi biblioteca, esa que nunca llego a ordenar meticulosamente, y en la que apilo libros por temporadas, por épocas, por escritor o escritora, pero sin seguir un soñado orden. Algo que recuerdo cada vez que busco algún libro o autor.

En fin, que esta maravilla de la literatura cayó en mis manos y desde que comencé a leerla no pude parar. ¡Qué belleza! Eduard Morike escribió 'Mozart de camino a Praga' entre 1855-1856 y, según relata Rosa Sala Rose, en el Prólogo, no volvió a escribir algo de tal envergadura hasta su muerte. Dice además, que ésta obra "es una de las más logradas transformaciones de la música en palabras que nos ha legado la literatura."

El relato transcurre en un solo día. En éste, Morike nos mostrará "un pequeño retrato del carácter de Mozart". Mozart, de camino a Praga con su esposa Konstanze unos años antes de su muerte, hacen un alto en el camino para descansar y allí, como ocurre en sus obras, le ocurre un incidente - Mozart arranca la fruta de un naranjo y es detenido por el jardinero - que desencadenará una serie de imprevisibles acontecimientos.


Si bien la armonía musical que domina el relato podría parecernos idílica, gracias a las cualidades de Morike, se cierne sobre éste también, la inevitabilidad del destino trágico de Mozart, sus padecimientos, su fragilidad económica y su genialidad. Como pretendía el autor, cuando se termina la lectura una no puede librarse de cierta 'melancólica emoción'.

Todos aquellos y aquellas que aman la música y la obra de Mozart, no deben dejar de leer este libro, y si es posible con su música de fondo, como he hecho yo al escribir esta breve entrada. Me ha recordado a mi querido amigo Walter, amante confeso de la música de Mozart.

miércoles, 27 de abril de 2016

El cuaderno de recetas

¿Quién no tiene uno? Yo lo tengo, y está lleno de anotaciones, recortes, recetas escritas por mis hijas, recetas recortadas de una revista, papelitos pegados con anotaciones, cuentas para adaptar las cantidades de los ingredientes, anotaciones de libros que quiero leer, algún poema borroneado. El mío tiene también rastros de restos de harina, una gota de salsa por ahí y los dedos marcados de alguien.

Dicen algunos que la cocina y la literatura tienen una larga relación. Existe una larga tradición de escritoras cocineras, como Emilia Pardo Bazán, Georges Sand o Jane Austen. No se crean que la cocina es exclusiva de las mujeres, también hay algunos escritores como Gunter Grass que en "El rodaballo" presenta muchas e interesantes recetas culinarias. Muchos suelen hablar, también, de la 'cocina de la escritura' para hacer referencia a la trastienda de la creación, a los pasos seguidos y hasta a los elementos utilizados.


Todo esto vino a mi memoria cuando leí las referencias del libro 'La mano de Marguerite Yourcenar. Cocina, escritura y biografía. Cuadernos de recetas (1950-1987), de Sonia Montecino y Michéle Sarde.  En éste texto, se recorre la vida de Yourcenar y se reúnen las recetas que ella transcribió, a mano o a máquina, recortando o pegando de revistas o periódicos, a lo largo de su vida.

                                        

Dicen las autoras que con el cuaderno de recetas, la autora se convertía en mujer. Así, sus manos iban del papel y la escritura a las cebollas y las hierbas aromáticas, a la harina y el ajo y mediante este ir y venir, Yourcenar se humanizaba y se feminizaba. Dice María L. Picabea que "Las recetas permiten entrar en ese universo cotidiano tan afanosamente preservado por la escritora como reinterpretar algunos pasajes de sus obras."

"Amaso el pan, barro el umbral; después de las noches de mucho viento, recojo la madera muerta..."



Resultado de imagen de marguerite yourcenar imagenesDicen además, que su cocina, es la de una mujer expatriada que allí encuentra su identidad. Cuando la distancia y la memoria borran de a poco los lugares conocidos, las personas y los aconteciemientos; el paladar rememora las delicias de otros lugares y de otros tiempos, los sabores de la infancia, los de la propia cultura. También, la cocina nos acerca a nuevos lugares, a nuevas personas  y a una nueva cultura.





lunes, 25 de abril de 2016


Le dicen 'Bolek'


Caminando por las calles parisinas, me encontré con este personaje que encarna 'la resistencia cultural urbana'. Se llama Boleslas Wolak, alias Bolek, y es el guardián de la plaza Franz Listz. A pocos metros de la Iglesia Saint-Vincent-de-Paul, Bolek tiene su pequeñísima librería. Vende libros usados.

Dice que vienen a verlo de todas partes del mundo, y la gente del barrio dice de él que es casi casi una estrella. Comerciante vagabundo, un poco raro, el hombre habla de literatura. Ha leído todos los libros de su librería y, además, pinta.

Este admirador de Van Gogh, de mirada azul profunda, sonríe y habla sin parar. Me ha escrito en la portada de un libro que le he comprado: 'Merci pour tout: Vivre la liberté d'espression' (Gracias por todo. Viva la libertad de expresión!).

En el libro 'Je voulais pas crever. Petit Manuel de Resistence Urbaine de Bolek', escrito conjuntamente con  Laurent Bosq, dice: "Yo no soy un mendigo, yo no pido ninguna ayuda social. Hace casi veinte años que lucho contra los molinos, contra los administradores, contra el frío, contra el calor y la mirada de los otros, sólo para que me dejen trabajar. Mi combate, es mi vida..." [Traducción mía]